De prácticas de lectura e hipertextos

20:52 Unknown 0 Comments



        En su libro “Leer y escribir con las nuevas tecnologías” Fernanda Cano se pregunta: “¿Cómo leemos y escribimos cuando nos manejamos en el mundo del papel? ¿Cómo leemos y escribimos cuando navegamos en Internet, cuando abrimos un archivo digital, cuando enviamos y recibimos correos electrónicos? ¿Qué implica ese modo de ir de un texto a otro, de una imagen a un texto a través de una serie de pantallas?” Sus investigaciones concluyen que las nuevas tecnologías no solo cambiaron el soporte (del libro de papel al libro digital) sino que el cambio fue más profundo al transformar las prácticas de lectura y escritura. Roger Chartier analiza estos cambios en clave de revolución: revolución de la técnica de producción y de reproducción de textos, revolución del soporte de lo escrito y revolución de las prácticas de lectura. La tecnología que impuso la razón digital ha convertido a la pantalla en su principal soporte de visualización, compitiendo directamente con el libro de formato papel, hasta aquí considerado hegemónico como vía y soporte del conocimiento. Es así como el paso de los medios lineales (analógicos) a los medios no lineales (digitales) cambia la producción y el acceso al contenido informacional, pero también la forma en que se expresan los contenidos, conformando nuevas escenas de lecturas que debemos reconstruir. 

Hipertextualidad

       A partir el siglo XXI la cultura digital impone su característica de ser multimodal, ya que se expresa, produce y distribuye a través de múltiples tipos de soportes, mediante tecnologías diferentes y utilizando distintos formatos y lenguajes representacionales. Según Walter Ong, “con las tecnologías digitales apareció también un nuevo tipo de tecnologización de la palabra: las computadoras hicieron emerger un texto en cuya estructura se incluyen vínculos con otros textos relacionados”1 El hipertexto es un discurso cuya estructura se desglosa a partir de palabras o frases que, presentes en un texto dado, se vinculas a otros textos o segmentos del mismo texto. El formato digital es el reino del hipertexto ya que permite maximiza la posibilidad de relacionar textos a través de los vínculos o enlaces, interrumpiendo la tradicional lectura lineal hegemónica de la cultura del libro de papel. En la hipertextualidad el lector no tiene la obligación de seguir la linealidad propuesta por el autor, convirtiéndose en un lector activo y partícipe de la estructura del discurso, ya que al elegir utilizar o no los enlaces, va armando su propia secuencia de lectura. Se favorece entonces un tipo de práctica de lectura de tipo extensivo, que transforma la acción de leer en la de leer / navegar a través de los enlaces. Es un nuevo modo de interactividad texto – lector, ya que el protocolo de los servicios de internet demanda la intervención activa del usuario: para apropiarse de los hipertextos, el lector interviene como internauta conectando los enlaces que se le ofrecen. Este tipo de lectura a través de las pantallas es fragmentario y no integral, prefiriendo textos breves y con inclusión de múltiples elementos multimediales; no requieren una lectura exhaustiva sino más bien selectiva. El lector / navegante encuentra formas de textualidad no secuencial en las que convergen bloques de contenidos (palabras, imágenes, sonidos) vinculados en trayectorias o recorridos que ofrecen una estructura abierta, inacabada y susceptible a la elección de los usuarios en función de sus intereses, necesidades y habilidades específicas.


¿Y en la escuela...?

       En general las prácticas de lectura que se impusieron con la hegemonía del libro impreso (asociada a la razón gráfica) y la correspondiente a la hipertextualidad (asociada a la razón digital) se presentan como antagónicas. Pero en la actualidad encontramos que estas prácticas de lectura y escritura conviven según los diferentes contextos y recursos involucrados. Pensando específicamente en la cultura escolar, vemos como la práctica de lectura y escritura del texto impreso se ve afectada y debe competir / convivir con otras prácticas, en especial con la lectura hipertextual. De allí que resulta urgente y necesario responder al interrogante planteado por Cano “¿qué de esos cambios en las formas de leer y escribir es conveniente que consideremos cuando pensamos cómo enseñar a leer y escribir hoy en la escuela?

0 comentarios: